“Antes, la lluvia mojaba el café y teníamos que secarlo otra vez a la intemperie. Ahora ya no”, comenta Menandro Peña, productor cafetalero de Chalaco, mientras supervisa el proceso en uno de los secadores solares.
Por Jovita Trelles

En el marco del programa “Desarrollo sostenible del ecosistema de montaña mediante la mejora de la calidad educativa pública”, las familias cafetaleras de Yamango, Chalaco y Santo Domingo, distritos de Morropón (Piura), vienen incorporando una tecnología que está transformando su proceso de poscosecha: los secadores solares optimizados, diseñados para proteger el grano y mejorar su calidad final.
A la fecha, la construcción de estos módulos de secado avanza de manera significativa. Ya se han construido 44, de los 50 que hará para los secadores solares ya concluidos. Esta infraestructura permite secar el café de forma más rápida, uniforme y segura; y, al mismo tiempo, evitar pérdidas por humedad o contaminación y mantener la calidad del grano.



Más protección en temporada de lluvias
Para las familias cafetaleras, uno de los principales cambios es la protección frente a las lluvias de la temporada. “Cuando llueve, el café que está al aire libre se malogra. Con el secador, ya no pasa eso”, señala Menandro Peña, productor cafetalero de Chalaco. Agrega que el secador les da tranquilidad durante la campaña.
Olber López, productor de Yamango, explica que, además de evitar que el grano se vuelva a humedecer, el secador reduce el riesgo de contaminación del café: “Antes lo secábamos en el suelo o en plásticos, y se mezclaba con polvo o con hojas; incluso los animales pasaban por encima. Ahora, el café está protegido y sale más limpio”, comenta.
Elizabeth Guerrero, del mismo distrito, destaca que el secador permite ordenar mejor el trabajo familiar. “Ya no estamos corriendo para entrar el café cuando se nubla. Ahora seguimos con nuestras labores y el café está seguro”, afirma.
Secado más rápido y con mejor calidad
El ingeniero Riccer Bermeo, del equipo técnico del programa Corredor Andino Central, explicó que el secado es una etapa clave, ya que influye en la calidad del grano. Tras el lavado, el café debe reducir su humedad a rangos comerciales de 11% a 12%, lo cual puede lograrse en tres a cuatro días mediante el uso del secador solar; mientras que, con el secado tradicional, tardaba entre 20 y 23 días, especialmente en épocas de lluvias.
Las familias también notan diferencias en el resultado final del grano. “Con el secador, el café sale parejo. Ya no queda una parte húmeda y otra seca. Eso mejora la calidad y se nota cuando lo vendemos”, comenta Lázaro García, caficultor de Santo Domingo.

Participación y aprendizaje
Un aspecto importante de esta intervención es que las familias beneficiarias participan en la construcción de los secadores, utilizando materiales locales. Esta experiencia fortalece el sentido de pertenencia y refuerza sus capacidades productivas: “Nosotros estamos aprendiendo, gracias a los ingenieros, cómo se arma, cómo se cuida y cómo se mantiene el secador. Eso es bueno, porque así lo valoramos más”, señala César Berrú, productor de Santo Domingo.
Innovación que se mejora con la experiencia
En 2022, en el marco del Proyecto Lalaquiz, la Universidad de Piura y la asociación FIAD instalaron 50 secadores solares en el distrito Lalaquiz (Huancabamba). El diseño de esta tecnología fue desarrollado por la Facultad de Ingeniería.
Actualmente, con el Programa Corredor Andino Central se ha optimizado el diseño. Las mejoras incluyen el análisis de las condiciones meteorológicas de la zona, el rediseño del modelo tipo invernadero y simulaciones y mejoras estructurales, con el objetivo de lograr un secado más eficiente y adecuado a las condiciones locales.
El programa lo ejecutan la Asociación Civil Fomento de Investigación y Acción para el Desarrollo (FIAD) y la Universidad de Piura (UDEP), con el financiamiento de la Generalitat Valenciana y la Fundación Mainel, en coordinación con las municipalidades distritales de Chalaco, Yamango y Santo Domingo.